jueves, 11 de diciembre de 2008

Mi confrontación con la docencia

Comparto. Soy ingeniero en producción, egresado de un Instituto Tecnológico en el año de 1982. Mi intención siempre fue el trabajar en la industria, de cualquier tipo, pero en la industria. Precisamente antes de concluir mis estudios, visitábamos frecuentemente a un gran amigo que era el director de una institución del Nivel Medio Superior, para tratar asuntos relacionados con la profesión. En ese tiempo y ya prácticamente terminados mis estudios, se dio la oportunidad de ocupar un interinato en dicha escuela ya que se cuenta con la especialidad de producción y fue así como se vino dando mi incursión en la docencia. He de reconocer que por esas fechas aún no tenía clara mi vocación, sin embargo, considero que mi responsabilidad en el trabajo me ha facilitado mi adaptación en este ámbito. Siempre tuve inquietudes sobre si estaba haciendo bien mi trabajo, pero mi juventud hizo que perdiera de vista el significado real de la docencia. El tiempo pasó y la problemática del aprendizaje se incrementó, de tal manera que me empieza a causarme estragos personales.
En el año de 1995, se abre la oportunidad de cursar una maestría en educación con especialidad en docencia, en la Universidad Iberoamericana de Torreón, Coahuila y ante mi preocupación por el gran número de reprobados y la falta de capacitación pedagógica, debido a mi profesión, decido incursionar en esos estudios. Fue una experiencia de lo más gratificante, ya que me di cuenta de los errores inmisericordes que estaba llevando a cabo con mis alumnos y aprendí a hacer bien lo que debo hacer como docente. Concluí los estudios en el año 1997 y un año más tarde obtuve el grado. Se puede decir que durante la preparación para obtener el grado, es el tiempo en el que aprendí más, ya que se aplican todos los conocimientos adquiridos durante los dos años y los 13 años dedicados a "impartir clase".
Siento que después de esta experiencia estoy más comprometido con mi labor. Pienso que me he convertido en un docente más sensible a las necesidades educativas de mi entorno, situación que me motiva a prepararme más para satisfacer los desatinos de enseñanza y aprendizaje.
Estoy donde debo estar y quiero estar. No me "veo" en la educación básica ni en la superior. Esto significa que el Nivel Medio Superior es el lugar para el cuál me he preparado y desarrollado como un docente incansable en el logro de sus objetivos. El Nivel Medio Superior me brinda la oportunidad de convivir con personas en edad muy especial y considero que eso es precisamente la verdadera educación: "una oportunidad para incidir en los demás".
Desearía que todos los docentes nos capacitáramos para entender la dinámica de los tiempos actuales y poder así entender a los alumnos; que los docentes tuviéramos respeto hacia los estudiantes y hacia la labor y que fuéramos más justos en nuestros actos. Esto me ocasiona un cierto grado de insatisfacción porque no avanzamos como se debiera, sin embargo, la gran satisfacción que tengo es el reconocimiento que hacen mis alumnos a mi labor y a mi persona, y el constatar los cambios de actitud que se han producido en ellos.
Reconozco que me falta mucho camino docente por recorrer y entender. Espero nunca llegar a estar el 100% satisfecho, porque mi insatisfacción me mueve a ser mejor cada día.
Para todos, un cordial Saludo.

1 comentario:

THINKERMAN dijo...

Saludos Ing. Raymundo, para felicitarlo por este ejemplo que nos da de vocación hacia la docencia y de superacion profesional y personal. En lo particular algo tengo de coincidencia con la forma en que empieza a incursionar en las actividades docentes.
Lo felicito tambien por este excelente Blog.
Ricardo Martínez